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Forever Bärds...listen our music to the end of the night... |
4月19日 Mille RegretsUnos pasos rompen el silencio y se arrastran sobre hojas que reposan en el suelo. La estancia es amplia y descuidada, con muchas fotos que decoran las paredes grises, como recuerdos alejados, relegados a estar colgados de un clavo incrustado apenas medio centímetro. Unas manos se aferran a la carcasa de un cd antiguo, el polvo es sacudido hacia el suelo y las tapas separadas por unas manos grandes y arrugadas. El cd es depositado sobre un reproductor que emite un buen ruido tanto al abrirse como al cerrarse. Mientras los pasos se vuelven a arrastrar en dirección al sofá suenan unos acordes de guitarra muy suaves, a contratiempo, lentamente se acelera el ritmo, los pasos alcanzan su objetivo, se detienen y la voz entra en la grabación "...Good bye Ferdy, thanks a lot...", se doblan las piernas para dejar al sujeto que llevaba todo el tiempo en la habitación sentarse por fin "...across the streets the engine is gone...i see your children running for it on their own..." ¿Futuro?
Ya ha terminado el concierto. Están todos aplaudiendo. Le han dado ya más de dos calambres en el hombro izquierdo, tiene cara de estar reventado de cansancio, apenas siente los pies, está sudando, con la cara enrojecida y los pelos completamente despeinados. Mira a su alrededor, los estan obacionando, sus compañeros también lucen sonrisas ¡¡Ha sido un éxito!! Todo se le ha pasado muy rápido, no como en los ensayos, lo han hecho mejor que nunca, los aplausos no paran, se siente orgulloso, un cosquilleo le recorre el cuello y un hormigueo se instala en las puntas de sus dedos y en sus manos, es lo que le sucede siempre que se siente realizado. Bajan detrás del escenario, está con sus verdaderos amigos, con sus hermanos; se abrazan todos: "Ni en el mejor de nuestros sueños!!" ¿Futuro?
Este es el sitio donde he querido nacer, ni que lo hubiera elegido, ni aunque me hubieran dejado nacer mil veces habría encontrado uno mejor, una vida que desease más que la que tengo ahora- se coloca las gafas de sol más atrás - ¡Vaya sentimiento! - Están en el medio del monte, uno, otro, otro, otro y la guitarra - Todo cambia - No seríamos ni nosotros mismos -Y a mí no me preocupa en absoluto. Uno a uno van sacudiendo su pelo, mojado por el reciente baño que se han dado. -Ha sido buena suerte nacer nosotros pues? - Para nada. -Entonces? -Ha sido la única posibilidad que hemos tenido, jamás va a ser de otra manera, para qué preguntártelo? Nunca vas a nacer como otra persona, porque ya eres tú. -Eso no demuestra nada. -A mí no me importa en absoluto. -No? -No. -Vaya... -Vamos a tocar? -Todos se levantan automáticamente, la guitarra es colgada de un hombro y cuatro bicicletas descienden de la colina, entre piedras, arbustos, árboles, animales, y demás. Se hablan gritando -Tiene esto futuro?!! -A mí no me importa en absoluto. -Para qué te lo preguntas?! -Porque si no ninguno de nosotros tiene ningún sentido!! -No lo necesitamos!! -Y si yo sí que lo necesito??! -Tranquilo, todos lo sabremos luego!! Y las bicicletas bajan hasta el final y siguen por un prado verde, y vuelven a tocar, como ayer, como mañana, y cuantos días y cuantas semanas. 3月8日 De por VidaPrisionero, lejos de derechos y de dignidad. Prisionero político. Desde fuera todo parece magnífico, el escaparate que se cree la sociedad, una vez dentro la vida es un jodido infierno...
Ante el dolor no puede haber héroes, como dijo George Orwell en 1984, no cabe ningún héroe entre unas rejas aguantando el dolor que le produce que le partan el brazo, o que le electrocuten, o que le pinchen, o que le despojen de su vida a base de hostias, o que tantas cosas a la vez que la vida le da vueltas y tiene gana de morirse y de muchas otras cosas en las que ni siquiera puede pensar y que lo único que anhela con todo su ser es que la tortura cese y poder regresar a la cochambre en la que dormita...
Tenía las muñecas agarradas constantemente por unos grilletes que apenas le dejan pasar la circulación sanguínea, y también los pies. Hacía tiempo que había dejado de dolerle la rozadura que le provocaban porque su piel se había acostumbrado al sutil y agradable tacto del acero que constriñe la carne y la irrita, dormía en el suelo, húmedo y, por supuesto, sucio, despedía un olor magnífico a cadáver; era en definitiva un próximo amigo íntimo de la cadavérica dama. Dejaba atrás una vida fantástica de torturas contínuas y dolor sin mesura, ya que en esos momentos era lo único que le daba tiempo a recordar, que después de cinco horas tirado en el suelo lo iban a volver a buscar para hacerle más daño del que había concebido nunca, y jamás habría deseado ni al peor de sus enemigos.
Su cara se había transformado en algo irreconocible, ya no había nada de él en esa mirada fría y muerta, en esas facciones tan marcadas, en esas ojeras tan surcadas en su piel... En esa esperanza tan desvanecida. Y lo peor es que había perdido su razón... Sí, su razón por la que luchar. Necesitaba una meta mayor que la de evitar las torturas, una razón que le obligara a tener esperanzas y a volver a tener ganas de vivir. La había perdido.
Un día, sin ningún tipo de explicación entraron en su celda y lo sacaron, golpeaban su cuerpo en cada esquina que doblaban, al fin y al cabo qué importaba que lo trataran como una piltrafa si ya ni parecía humano después de todo lo que le habían hecho. Le quitaron las cadenas que lo esposaban y lo lavaron desde lejos con magueras de agua a presión como si fuera un animal, gélida por supuesto; él se dejaba hacer como si ya lo hubiera estado esperando y nada le sorprendiera en absoluto. Le pusieron una ropa andrajosa aunque no mugrienta y lo llevaron en coche un largo camino durante el transcurso del cual llevó vendados los ojos para no saber a donde se dirigía. Lo tiraron en marcha en medio de una calle desconocida, poco a poco se quitó la tela de los ojos para saludar a la molestia que le producía el Sol en sus contraidas pupilas.
¡Vaya! Así no era como recoraba el mundo, tan patéticamente ilumuinado, tan gris y tan arrasado por el tráfico y las prisas, las prisas y el olor a deshechos, el olor a deshechos y mierda en todos sitios y en sí mismo, un olor que no es físico, sino que viene en el interior. Le habría invadido un sentimiento terrible de no despertar en el lugar en el que se durmió, de no haber vuelto a la misma realidad que abandonó aquel día, de no ser porque se sentía incapaz de sentir nada que no fuera hastío o algo que se le parecía mucho... o quizá ni siquiera fuera capaz de sentir eso.
Tenía los brazos surcados por el contacto con las cadenas, marcas de torturas, cicatrices hasta en su percepción del mundo, el odio de otras personas canalizados hacia su persona. Le había quedado una personalidad, un físico aparente y una vida miserable, de miserable y de miserable... Totalmente nuevo y revolucionario, sombrío y cansado sin sueño.
Así que decidió caminar por la agrietada calzada, sin más. Al fin y al cabo ya había perdido su razón, ya no había mayor meta que la de cruzar la carretera hacia el parque que había al otro lado, un objetivo inmediato y factible para su miserable condición. Le pasaron cuatro coches por encima hasta que un ciudadano que se apiadó lo arrastró hasta la acera a dejar que se pudriera en paz y lo abandonó justo ahí, en esa papelera de los soportales.
-¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
-Todo.
-¿Me lo puedes volver a repetir?
-...
-Esque no te estaba escuchando. 1月11日 DesvelaAvergonzado de todo aquello que jamás me perdonaré temí encontrarme con el sueño, debió de ser eso.
Hay un pequeño instante, más corto que una milésima parte de segundo que separa la realidad del sueño, es justo en ese momento en el que yo vuelvo a despertar, justo antes de haberme dormido; ese momento en el que te puedes levantar sin hacerlo y puedes hablar sin abrir la boca y puedes leer sin abrir los ojos aun siendo consciente de que te lo estás inventando.
Ni despierto ni soñando.
Entrecierro los ojos pero no puedo evitar sentir que todo se viene abajo, el mundo está hundiéndose sobre sí mismo, en mi alrededor todo es confuso pero yo no puedo hacer nada... Caigo muy lentamente y muy despacio y miro hacia arriba y el tiempo se detiene; un brazo se alarga hacia mí y podría cogerlo, pero sé que me dejará caer, y entonces la caída será mucho peor que al principio, al fin y al cabo prefiero caerme yo a que me dejen caer y vuelvo a mirar hacia abajo para continuar mi descenso.
Miro a mi alrededor, todavía parece pronto. Tanteo buscando mi reloj, las dos de la mañana. ¿Qué debe de ser? No lo entiendo, antes me dormía, no me costaba un segundo poner la mente en blanco y no necesitaba pensar desesperadamente que quiero dormirme, y es que quiero dormirme ¡Quiero dormirme ahora!
Sé donde estoy, sé que estás pensando, pero estás muy equivocada. Cambio mi sonrisa por ser inmortal, en este instante puedo hacerlo y siento que ya no puedo morir, siento que no es sangre lo que fluye por mis venas, yo soy diferente a todos los demás. Intento reír, pero se me ha olvidado; hace un segundo sabía, lo intento con todas mis fuerzas pero prefiero darme la vuelta para ver el río. Hay una mujer pescando con la cuerda de una horca, hecha de esparto duro y me mira con lágrimas en los ojos. Debe de ser realmente triste la expresión de mi cara pues su perro se levanta exaltado y llora junto a ella. Cuento los segundos para tirarme al disminuido cauce, tengo una piedra atada con una cadena a ambos tobillos.
Parecerá mentira pero me he caído de la cama, y pensándolo bien no se está tan mal en el suelo como aparenta. Me levanto y creo que no hace ni cinco minutos que me he echado a la cama y el reloj debe de estar en el suelo, junto con la almohada. Salgo al balcón, y las estrellas pelean para que me fije en ellas, unas titilan más fuertemente y otras se acercan, unas se mueven y otras se chocan y hay tantas que me desanima contarlas. Me tumbo en el suelo para ver en el cielo el reflejo del mar negro que sólo sale de noche.
Estoy sobre la hierba... Me hace cosquillas en el cuello y en la espalda, he llegado a un trato con las hormigas para que no me coman. Nada más parpadear la hierba se convierte en frío adoquín, estoy tumbado en medio de una calle, los coches y la gente no dejan de pasar. Sé que va a suceder algo terrible, tengo que avisar a alguien pero nadie me escucha, es más si no lo evito se chocan conmigo. Grito con todas mis fuerzas y en todas las direcciones, noto como se me desgarran las cuerdas bocales pero nada sale de mi garganta. Nadie se fija. Tal es mi desesperación que corro por la carretera, pero ningún coche frena y ninguno me atropella. Doy vueltas mientras voceo, hasta que todo se vuelve confuso y grisáceo, ni siquiera me acuerdo de donde estoy justo entonces suena un pitido y un coche me alcanza.
Estoy sentado en un sillón del comedor que da de cara a la ventana, no sé ni cuantas veces me he despertado, probablemente tampoco sepa el porqué ni tampoco me importa, al fin y al cabo quién necesita dormir, ojalá los días fueran más largos, ya sabes, que tuvieran más horas. Supongo que estarás pensando que eso no tiene ningún sentido.
-Claro. -Como una despejada mañana de verano. -Como el agua pura y cristalina.
Miro al suelo.
-¿Y tú qué haces aquí? -Estoy sentado. -¿Has dormido? Me miro en el espejo. -Mejor que nunca. 1月5日 En VelaTodavía es de noche, ¿ya te despiertas? Sudas frío. Baja despacio las escaleras, que si no alcanzas aprisa bajo, tercer cajón si cuentas desde la izquiera. ¡Hay que malito! Si de caja yerras ya me calzo, ¡Estoy helado de pies a orejas!, cruje el suelo y ya amanece, derrama la sal sobre la hierba que, aún mojada de rocío, bebe lento y se despereza.
¿Aún sigues ahí? Me atraparon las sábanas, el Sol vuelve a bajar, pues despierta sin ganas. Mal tiemo marcas, y peor que hace, se marchitan todas mis flores, y hasta las adelfas. De cansado que estoy me chirrían hasta los párpados, no exageres, que por mí no llego a Mayo.
¿Y ahora qué? Vuelvo rápido, no tardo.
Creo que han llamado, no enciendas la luz, haz el favor, fundidas están dos más que esta, se rasca la espalda y se da la vuelta y se queja el cielo de que sea tan marmota y en su boca se ahoga un suave ronquido que anuncia que sueña. Temprano te emprendo, te encuentro templado, te empeñas te digo, te empeñas y es malo. Temprano te entiendo y aún sigues tumbado.
Se abren los ojos y se rozan los labios, se revuelven las sábanas y se desatan los lazos. Arrastra los pies escaleras abjo, sin tropezar, muy despacio, y abre la puerta para mirar a los lados. Se sienta sobre la sal que la hierba recibe y frota sus ojos.
-Hace tiempo que ha amanecido.
-Lo sé.
Todavía lleva un candil en la mano.
-Alegra esa cara.
-Ven y toma mi mano. 1月1日 Feliiiiiz año!!FELIZ AÑO 2007!!!
Supongo que habréis celebrado como es debido este fin de años, espero que no se os hagan cortas las vacaciones a ninguno!! Ser muuuuuy felices, salir mucho, hacer el tonto etc. es lo único importante estas vacaciones jajaj.
Que se cumplan nuestros deseos, y espero que podamos cambiar el mundo todos juntos si no es este año que sea el siguiente...
Ya sé que no escribo desde hace tiempo, esque he estado ocupado con otras cosas como por ejemplo la guitarra y los estudios, pero tranquilos que enseguida volveré con inverosímiles y aburridas historias para todos y cada uno de vosotros!!
Escribid muuuuuucho, escuchad buena música (Led Zeppelin por ejemplo, The Bärds... jejej), y dormid bien!! Alegría y felicidad para toooooodos!!
Mil abrazos!! 11月21日 Por quien aúllan los lobosUna vez terminada la exposición de su recientemente terminado experimento se sentó sobre una silla que crujió como si fuera a quedar hecha pedazos. Levantó lentamente el vaso de agua que había sobre la mesa y se dio un pequeño respiro mientras esperaba que alguno de los asistentes de aquel pequeño auditorio formulara alguna pregunta.
Bajo la titilante luz de los precarios fluorescentes se levantó una mano algo dudosa entre los presentes. Desde detrás de la mesa, el ponente, hizo una seña para que procediera mientras alejaba el vaso de sus labios.
-¿Cree realmente que todo su trabajo ha servido para algo, doctor?
Se oyeron comentarios entre el público, algunas risas, además de gestos de indignación mezclados entre el reducido número de personas. El doctor miró con interés a su interlocutor.
-Quiero decir, ¿se le puede encontrar utilidad práctica a todo esto?
-¿Puedo deducir de su pregunta que todo aquello que no tenga una utilidad práctica y aplicable carece de utilidad alguna?
Los ojos de los asistentes seguían la conversación como si esta se tratara de un partido de tenis, ahora le tocaba al anónimo personajillo del público, que se revolvía incómodamente.
-En qué si no se va a basar la medicina, ¿en películas para niños pequeños? Seamos realistas...
Había algún signo de afirmación entre los asistentes.
-Siento haber perdido pues estos últimos cinco años de mi vida en buscar argumentos de películas para niños pequeños. Si me disculpan me he de retirar.
La mayoría se miraron con incredulidad, pero no dijeron nada mientras el doctor recogía su maletín y se abrochaba la chaqueta con total normalidad.
Mientras este abandonaba la estancia una voz salió de entre los presentes diciendo: "¡¡Doctor, espere un segundo doctor!!". Acto seguido un muchacho salió corriendo de su asiento paraa encontrarse con el que acababa de abandonar el auditorio que parecía no haberse dado por aludido.
Lo alcanzó en mitad del pasillo que lleva a la cafetería, y sin esperar a que explicara el porqué de retenerlo le repuso.
-Le invito a tomar algo en el café más cercano y que menos se parezca a esta inmunda facultad en la que parecen alimentar a las cucarachas. ¿Okey?
Ya sentados en el café ambos miraban con indiferencia sus humeantes tazas, esperando a que fuera el momento idóneo para hablar, pero nada sucedía, así que el anónimo compañero del doctor decidió romper el hielo.
-Doctor...
-Gabriel Gracián- le extendió la mano- puedes llamarme Gabriel si no te importa.
-Bien... Gabriel, me gustaría saber...
Gabriel clavó sus amarillentos y profundos ojos sobre su interlocutor.
-Sé bastante bien lo que te gustaría conocer; cuáles han sido mis experiencias personales después de estar cinco años viviendo entre los lobos, únicamente porque piensas que he llegado a algo más que a recolectar un argumento para películas infantiles... ¿me equivoco?
Su acompañante hizo un signo de negación con la cabeza, mientras el anticuado ventilador que tenían al lado le alborotaba el pelo sin intentar él evitarlo.
-Podría decirte mil cosas sobre la alimentación, sobre la estructura jerárquica de la vida de esos peludos y solitarios amigos, sobre la predominante aparición de algunas características debido al código genético- Gabriel golpeó el ventilador que se detuvo al instante- te podría hablar de mil memeces para que tú sacaras una utilidad práctica... pero eso no es lo más importante.-se llevó lentamente la taza a los labios y sorbió lentamente, volvió a separar la taza manteniéndola en el aire agarrada por sus manos y miró divertido el ventilador.
-¿Y bien?
-¿Y bien? Ah, sí,- Gabriel volvió su vista hacia el anónimo curioso- llegué a conclusiones por las que se podía conferir a estos animales cualidades humanas- el doctor se echó el pelo hacia atrás- algo inquietante, pero con muy poca utilidad práctica, se me podría tachar de ecologista de tercera fila por llegar a estas conclusiones...
-¿Cualidades humanas?
-El caso es que el comportamiento de los lobos me ha dejado bastante peplejo...
-¿A qué cualidades humanas se refiere?- la gente pasaba al lado de la mesa constantemente, y algunos seguían la conversación desde la barra dado que no tenían nada mejor que hacer en su aburrida tarde de otoño.
Gabriel volvió a beber de su taza y se inclinó hacia su interlocutor entrecerrando los ojos.
-La cualidad de sentir, pero no dolor o placer, sino soledad, o incluso miedo.-el doctor volvió a observar el ventilador con una sonrisa.
-¿Por qué dice eso doctor? -Gabriel si no te importa. -Eso mismo.
-¿Cómo decias que te llamabas?
"¿Importa eso acaso?" pensó. -Me llamo Fernando.
-Bien Fernando, por qué crees que aullan los lobos a la noche.
Fernando se imaginó una luna llena sobre un lobo solitario que le aullaba con unos ojos muy similares a los de Gabriel y un pelaje que brillaba con el color pálido del lucero nocturno. ¿Por qué le aullaba? ¿Qué conseguía con eso?
Gabriel dejó el dinero sobre la mesa y se levantó, dejando a Fernando sumergido en sus pensamientos. Iba a cerrar la puerta del café tras de sí cuando una mano acompañada de una mirada ávida lo asió por el brazo y le obligó a volverse.
-¿Y bien?
El doctor miró divertido a Fernando.- Es el sentimiento de soledad, ¿acaso cuando está solo un hombre no canta?, ¿no habla a solas para sentirse acompañado?, ¿no se pone música para sentir la presencia de algo que no existe?
Fernando le miró de forma inquisitiva.
-Los lobos se sienten solos, aúllan por al miedo al silencio que los aterra.
El brazo lo dejó marchar, y se fue el doctor Gabriel Gracián por la calle sumida en la oscuridad en la que las cigarras cantaban, al igual que los coches.
Fernando se quedó pensando si se le había ido la chaveta y se planteó lo de que era un ecologista de tercera, entonces vio como aquellos ojos profundos y amarillos se perdian en la noche acompañados del silbido del doctor. 11月8日 Cielo OcreSin tristeza veo cómo mis huellas dejan de marcarse no me reflejo en espejos ya no me resta aliento pues con una palabra te lo concedo todo.
Elevar la mirada por encima de los andamios, una infinidad de agujeros en el aire, y deprimido el sol.
Pluma a pluma deshojamos la espera, que canta el pájaro, que me pongo nervioso que no me mires de esa manera.
Me cruzo con un gato negro que me trae noticias, de ti.
Voy muy deprisa, corro todo lo que puedo, y comentan las estrellas: todavía le lloran los ojos, todavía corre a por ella.
Retengo una bocanada de deseo deslizado por un cielo, ya cansado de ser azul, que se vuelve ocre. 10月17日 Haciéndome...Haciéndome olvidar cómo se llora, cómo se olvida una vida de olvido, una vida de mentiras, de traiciones y medias sonrisas. Una vida a medio vivir, siempre a medio terminar.
Se enreda en mis pies toda mi vida, el sonido de una guitarra muy suave, al fondo de mi oído.
Temo que vuelva a pasar, un encuentro inesperado con la verdad, la bruma dentro de mi boca, y llueve dentro de mis ojos y nadie espera otra vez y donde no debería de estar allí está y riéndose de mí y no ha cambiado nada.
Tal vez sea el destino al que estamos enlazados con cordones de seda, un camino plateado hacia nuestra propia conciencia y jurar que estoy triste y por dentro las risas y unos dientes negros que se encaraman a mi piel y otro desgarrón bajo mi corazón y allí junto a la punta.
Y esperar que me perdones siempre por algo que no haga y no cambiar tu vida en mi cabeza sólo por algo que hagas y hacer lo que quiero hacer cuando no debiera hacerlo y deshacerlo cuando menos me lo espere.
Acariciar con susurros cada milímetro de tu cuerpo, andar muy despacio por tu vientre y alegrarme el día una tontería y marchar a toda velocidad hacia donde no debo estar y allí hacer mi vida.
Terminando por donde empecé, por el principio y un gasto de saliva y de tiempo y de la tinta con la que se remiendan los sueños sobre el papel que cercena cada minuto que pasa en mi reloj.
Y allí quedar abrazados como entonces. Como ahora. Hasta siempre.
A qué esperas... ...a qué espero... 9月8日 Atravesando las bambalinasUna calle. Una sombra se desliza por el suelo rápidamente desde uno de los extremos. Un hombre que de nada conocemos, rocambolesca figura, un brillo mate en la mirada, con un pálido color en las mejillas encendidas.
Tan sólo un sonido nos llega en la noche. El sonido de la brisa. El sonido de un silbido sordo.
Grandes bolas de algodón penden del techo del cielo, ostentando una claridad color carbón que amenzaba a nuestro reciente compañero con aliviar su húmeda carga sobre él.
Lleva toda su vida deslizándose por la vida, lentamente como pincel sobre papel, como agua sobre vidrio, empapándose de la existencia misma, tornando la esencia más sencilla de la rutina en algo único e irrepetible. Algo que tan sólo alguna estrella conseguía.
Busca algo, insomne cruzado, a lo que aferrarse de nuevo, por las calles de una Lima a la que viajó para olvidar algo que ni siquiera él sabía. Ni melancólico ni triste, tan sólo huyendo de algo que llevaba dentro, algo de lo que jamás se podría liberar.
Se acaban los adoquines, se acaban las construcciones y las formas humanas, pero el paso no se detiene, Lima no le ha dado nada, todo sigue siendo lo mismo, pero de forma distinta. Eso no hace que las cosas dejen de ser como no deberían de ser.
Es un poeta. Quizá artista. Quizá nada.
No busca una metáfora que ilumine otra estúpida poesía, esta harto de inspirarse en el paisaje, harto del propio paisaje y la propia literatura.
Rompe el monótono silbido sordo un trueno, precedido de un rayo que ilumina oscuramente y unos breves instantes su apesumbrado rostro, la barba mal afeitada de tres días, los ojos añorando nuevos retos, la frente ancha y la barbilla estrecha.
Las suelas de sus botas remueven charcos de barro, su abrigo se humedece lentamente, pero el paso no se detiene.
Acaso busca nuevos amaneceres, otro largo viaje que le devuelva algo que no ha perdido, una mirada conocida en un mar de bruma... Acaso un lugar donde no haya pasado nadie, bambalinas de la existencia, donde se forjan los sueños y los atardeceres, quizá una imágen que le arrebate la vida, sin duda un par de buenas respuestas para una infinidad de preguntas...
De nuevo se recortan grietas de luz en el cielo, acompañadas de un sonido estremecedor.
Lleva un rato deslizándose por el mundo cuando alcanza una bahía, y lentamente se sienta sobre la arena húmeda que siempre lo acoje de buen grado.
Ya no recorre senderos de gloria, al fin y al cabo nunca había perseguido eso, ahora recorre caminos dejados de la mano de dios en los que siempre llueve, en los que siempre está oscuro. Una vida consagrada por y para el arte, en la que el único hogar que existe son las palabras. Algo demasiado bonito para ser cierto.
La arena cruje tras de él y siente un abrazo cálido por todo su cuerpo. No se gira para ver a quien ya esperaba. Una figura oscura y espigada se recuesta a su lado.
-No hemos llegado demasiado lejos... Cruzar el charco para esto...
Otra iluminación fugaz desde el cielo nos descubren las facciones de nuestro nuevo compañero, de marcadas facciones, barba de tres días, pelo largo y algo claro con un deje de añoranza en la mirada.
-Siempre habrá valido la pena.
-Una vida consagrada para el arte...
- ... por y para el arte...
- ...pero al fin y al cabo el artista...
- ...siempre ha de sufrir...
Se miraron y sonrieron.
Nunca habían esperado nada, sin hogar, sin tradiciones que seguir, sin banderas a las que servir, sin fronteras en las que creer, en un mundo de penumbra en el que se forjan los sueños y los atardeceres. Algo demasiado bonito para ser cierto.
Nunca olvidan que viajar no cambia nada, nunca olvidan las cosas que dejaron atrás pero que les siguieron por dentro en un viaje al olvido que nadie va a realizar.
Se calló el silbido sordo, se descolgaron las bolas de algodón del techo del cielo, un barco zarpó del puerto de la bahía y por fin salió el Sol, descubriendo que sobre la arena de la pequeña playa sólo quedaban dos huecos, parecía que no hubiera habido allí nadie, tan sólo la ilusión de unos pobres locos.
Se acabó el sueño de un viaje que nadie va a realizar, es demasiado importante lo que se deja, algo que nunca se va a olvidar. 7月7日 R.N.Allí estaba, subiendo lentamente los pocos peldaños de metal que le separaban de la puerta de la avioneta, acompañado por algunos amigos en una pista de despegue en el culo del mundo. El sol abrasaba con especial intensidad, haciendo insoportable el mero hecho de respirar.
Una vez en la cabina dirigió unas señas a modo de despedida a los que habían ido a acompañarle, y lentamente se pasó la mano por su sudorosa frente y se arremangó la camisa mientras encendía el motor. Como si de un espejismo se tratara, debido al calor, le pareció ver agua en el final de la pista, sobre el asfalto.
El aparato comenzó a deslizarse por la pista a la vez que los acompañantes del joven piloto jaleaban y hacían señas para que supiera que todavía tenía razones por las que regresar. Hasta tal punto llegaba el calor que las ruedas de la avioneta se agarraban ligeramente al asfalto, como si la propia naturaleza se hubiera compinchado con la máquina para no dejarle marchar, liberando un fuerte olor a goma quemada.
En poco tiempo ya se estaba elevando, abandonando el suelo muy despacio.
Con este viaje cumplía un sueño, tal vez una promesa, tal vez nada... Vio como el suelo se desplazaba allá abajo, rápidamente pasaban por sus ojos altos árboles, animales indefensos, alguna casa solitaria... Acompañadas de un silbido sordo del viento al golpear contra el apartado, que trataba de impadir su rápido avance hacia un horizonte al que nunca se alcanza.
Entretejió en las nubes un vínculo especial con el aire y todo en el que él habita, demostrándoles a los pájaros quién es el más rápido, sintiéndose parte de todo y haciendo que todo formara parte de él mismo sólo por concebir ese sencillo sentimiento.
Bajó un poco más para enfilar el lugar al que teóricamente había ido a sobrevolar, no sin antes haber regalado una mirada a cuatro objetos que tenía junto a los mandos, objetos que le recordaban lo que de verdad importa.
Tres de ellos eran fotos, en una aparecía una chica realmente bonita de pelo negro y ondulado, y unos ojos que le quitan el sueño.Estaba tumbada en la arena de alguna playa exótica, con la mirada fija en quienquiera que estuviera observando la instantánea. En otra aparecían unos cuantos jovenes junto con él sentados en el capó de un coche, miraban con despreocupación y alegría. En la última aparecía mucha gente dispuesta en unas largas escaleras, había una gran variedad de edades pero todos tenáin algo que les hacía semejantes... algo diferente...
El último objeto era un pedazo de plástico azul, arrugado y desgastado, en un principio era un globo, el globo del niño pequeño que se acabó conviertiendo en el joven piloto. Con ortografía impecable y buen pulso había unas palabras escritas que dificilmente se entendían debido al desgaste del plástico: "Cuando seas mayor y sobrevueles París yo estaré allí, muy cerca de ti, para que no me olvides tú a mí tampoco me olvidaré yo de ti. Tu abuelo que te quiere mucho. Ricardo Naval."
Dos lágrimas bajaron por las mejillas del joven, arrastrando su salado sabor por el rostro, entonces pasó por encima de la ciudad de la luz, sintiendo que no estaba sólo, el calor de la compañía humana. Entonces sonrió.
Para ser felices tan sólo tenemos que desear serlo,
para cumplir un sueño o una promesa tenemos que creer que lo podemos realizar,
para estar enamorados dejar que nos amen,
para que alguien nunca muera no olvidarle jamás.
6月16日 No renuncio a la nadaCaballo de mis alegrías,
cortas las bridas,
pace hiel
bajo la sombra de un sauce
llorón.
Aparca la cordura,
que a recordar convida,
y atenaza en la noche
en la que el dolor asesina.
Teme la mirada opaca,
entre la oscuridad tupida,
que mora en los ojos,
en los que el pavor
es materia prima.
Mano crispada
del dolor,
que el corzón aqueja,
al saber caminar
sin mirar atrás llorando se aleja.
Ágila de mis desdichas,
la prisión que te encierra,
se forma con barro y sudor,
y con fantoches de madera,
pero te aisla del temor
de ver la luna, toda muerta. 5月28日 NoNo había veletas
para indicar la dirección
en la que iba
el rocío.
No quedaba deseo en esos
ojos.
Espera,
tal vez sea mejor saber
qué es lo que nos queda.
No nos quedan caminos que lleven
a Roma.
A lo mejor da igual saber
que no hay forma de conocer
qué dirección ha tomado el rocío.
No,
esta noche
ya no me importa.
(Ayer murió el arcoiris
bajo el peso
de unas vigas de hormigón.)
No se estrecha el camino
,hoy no,
se acorta el alcance de una mirada que no espera
respuesta.
no se deshace tu piel entre mis dedos.
Que no hay forma de saber,
lo que más me preocupa,
que no veo el rocío sobre el césped
,donde yago,
que no hay veletas
para indicarme dónde
puedo encontrarlo.
Pero esta noche
,no hoy no,
no saldré a buscarlo. 5月18日 Para que No me RecuerdenTan sólo creo en sus ojos,
lo que me dicen es toda la verdad que necesito saber,
los que iluminan mis días,
los que espantan mis penas...
Parecía un sueño, pero estaba allí, dentro de una tienda antigua, era tan sólo un niño pequeño de cinco años, impaciente por marcharme, como siempre. En mi impaciencia ojeé algunos libros, intentando recordar los nombres de los autores, los exóticos títulos que exhibían las portadas, su imágen en la contraportada. El encargado, a pesar de mi edad, me mostraba los libros más sonados, diciéndome "Nosequién es un verdadero genio, dominaba la escritura, un verdadero novelista; pero Nosecuantas no se quedaba corto, escribió vete a saber cuantos libros", a lo que yo siempre respondía abriendo los ojos de la sorpresa.
Cuando me dejaba tranquilo no revisaba los libros que me había ofrecido, sino que me detenía en todos aquellos que se le había olvidado presentarme. Los que se quedaban en las esquinas oscuras, condenados al olvido por no ser comercialmente viables, o por estar fuera del tiempo, incomprendidos en un mundo en el que el olvido es la mejor de las desdichas.
Los inmortales se ríen de nosotros,
afanosos, sólo pretendemos aspirar
a lo que ellos sin querer han conseguido,
el recuerdo eterno...
Les sacaba el polvo y observaba sus páginas, prefería empaparme de aquellos que poco habían sido tocados, aquellos que no habían sido queridos, hacerles un homenaje a los traicionados por la memoria. Quizás no me diera cuenta de lo que estaba haciendo, y mi subconsciente estaba guiando mi futuro... o quizás no tuviera ninguna razón.
Ávido de buscar libros en la sombra me acerqué al escaparate, supongo que todos debían de ser bastante conocidos pero la impaciencia también empezaba a actuar en mí. Me detuve delante del escaparate, pues algo me hizo detenerme. Había un hombre desde la calle que, con el rostro a un palmo del cristal del escaparate, me observaba.
El vaho de su aliento se marcaba en el cristal, iba vestido con gabardina y sombrero, unas gafas negras a pesar de ser casi de noche; aún así sabía que me miraba. El encuentro visual duró unos instantes que me parecieron eternos, el vaho había cobrado cierta intensidad en el cristal, por lo que podía verme mejor relfejado en el cristal sobre la imagen de su cara.
Poco a poco, sacó un libro sin ninguna inscripción de su gabardina, me lo mostró lentamente. Era de tapas negras. Muy despacio lo dejó en el suelo de la calle, me dirigió una mirada y se fue.
Yo le seguía con los ojos, aún me veía a mí mismo, o mejor dicho, una imágen de mi cuerpo congelada sobre el vaho que iba desaparecía en el cristal.
Estando todavía ligeramente anonadado por lo sucedido salí a la calle, no había nadie afuera ya. Me incliné a mirar en el suelo, observé de cerca el libro que ahí yacía. Me decidí a cogerlo, y lo abrí. Me dispuse a conocer lo que állí había escrito. Entonces desperté.
Nada
Tan sólo
Tan sólo necesito oírte
No necesito el reconocimiento
No es necesario el recuerdo
Tan sólo quiero estar contigo
Tú que ya eres poesía
Tú
Tú que ya abarcas todo mi ser
Tú que me das la vida de nuevo
Me la arrebatas con un beso
No necesito el reconocimiento
Tan sólo leer en tus ojos
Tan sólo
Nada
Desperté con un libro en las manos, un libro de tapas negras, enlazado entre las sábanas, sábanas blancas, con una mirada soñolienta, una mirada perdida.
Casi sin pensar me levanté, me puse mi gabardina, mis gafas negras y mi sombrero y salí a la calle, era casi de noche.
Las calles me llevaban por mil caminos, la mayoría nunca los había recorrido, dando vueltas sin sentido, hatsa ver algo conocido, ante lo que me detuve. Vi desde lejos una vieja librería, con un amplio escaparate de cristal. Me acerqué lentamente.
Desde fuera pude ver como un niño observaba libros y libros, los apilaba sobre el pasillo e iba a por más. Me aproximé al cristal. Abrí de nuevo el libro. Leí.
"Olvídate del futuro y del pasado,
en ellos nada tienes que hacer,
sé tu mismo.
Olvida el recuerdo,
pues el recuerdo es la etiqueta de la memoria,
una etiqueta odiosa.
Olvida la fama,
pues distorsiona la realidad,
pone en un pedestal a quien no lo merece,
y se acaba engañando uno sobre sí mismo.
Olvídalo todo,
vuelve a ser un niño,
sé tú mismo."
Lo cerré y volví a mirar dentro de la tienda, el niño me estaba observando, el vaho empezó a formarse sobre el cristal. El espejo tan sólo me devolvía la imagen de un niño sorprendido... Le mostré el libro y lo dejé en el suelo. Me marché lentamente pensando en quién era realmente yo mismo, en olvidarlo todo, en volver a ser un niño. Antes de doblar la primera esquina ya había perdido mi recuerdo, dejando mi pasado junto con el libro de las tapas negras. Oí entonces como el niño empujaba la pesada puerta. 4月25日 Another Brick in The WallPINK FLOYD ANOTHER BRICK IN THE WALL
Daddy's gone across the ocean, Leaving just a memory, A snapshot in the family album. Daddy, what else did you leave for me? Daddy, whatcha leave behind for me? All in all it was just a brick in the wall. All in all it was just the bricks in the wall.
We don't need no education. We don't need no thought control. No dark sarcasm in the classroom. Teacher, leave those kids alone. Hey, Teacher, leave those kids alone! All in all it's just another brick in the wall. All in all you're just another brick in the wall. We don't need no education. We don't need no thought control. No dark sarcasm in the classroom. Teachers, leave those kids alone. Hey, Teacher, leave those kids alone! All in all you're just another brick in the wall. All in all you're just another brick in the wall.
I don't need no walls around me. And I don't need no drugs to calm me. I have seen the writing on the wall. Don't think I need any thing at all. No. Don't think I need anything at all. All in all it was all just the bricks in the wall. All in all it was all just the bricks in the wall.
Está en nuestra mano dejar de ser un ladrillo más del estúpido muro de prohibiciones que nos restringen en esta estupidez de dejarlo todo atado y bien atado, de hacer de los seres humanos una especie de máquina que no se subleve ni opine ante nada. Está en nuestra mano dejarnos controlar... dejar de vivir... o demostrar que podemos romper esos muros, todos juntos. 4月16日 Al final de la VidaAhí continuaba, sentado en su silla de ruedas, la luz de un sol cansado le daba de soslayo, entre la penumbra que tanto perseguía y esa temperatura medio cálida que le hacía sentir bien. Como un animal que se granjea el bienestar que cree que merece.
Ofrece una imágen muy típica a todo el que le visita. Unas gafas encajadas en el rostro, unos ojos hundidos en el cráneo, una mirada perdida de una languidez que entristece. Un pelo lacio y blanquecino que resbala por su frente. Un jersey a cuadros de punto, una camisa a rayas, unos pantalones de pana...
Se desplazaba por la casa lentamente cuando estaba solo, en la silla de ruedas y con mucho cuidado para no caerse. Vasos de agua colocados estratégicamente por todas las mesas o mesillas para que no se deshidrate. Aparentemente feliz devora novela tras novela, ajeno al mundo que le rodea y a las prisas de la gente de la calle. Ajeno a todo, como en un mundo a parte.
Siempre tiene los mismos sueños, de cuando todavía corría por las calles, o hacía callar a algún imbécil, algunos sueños inventados, otros reales. Fotos de aquellos tiempos cuelgan de todas las paredes, se para a mirarlas constantemente, viajando a otros sitios, con otras personas.
Todavía derrama alguna lágrima con señalados recuerdos, todavía le emocionan algunas canciones, todavía es jóven en su mente, todavía recuerda qué es lo que de verdad importa.
Últimamente piensa mucho en la vida, en la que lleva, en la que tuvo, y en la que le gustaría haber tenido. Siempre le gustó su vida anterior, hasta la fecha en la que un accidente de coche le arrebató todo lo que más quería: su familia. Además quedó confinado su terrible mejor amiga, la silla de ruedas.
Sus reflexiones sobre la vida, en un principio le llevaban a desastrosos finales, y se encontraba deseando haber muerto también, otras veces acababa pensando que todo tenía que seguir su camino, que estamos predestinados, que todo está dispuesto y que elegir si vivir o no, no es cosa nuestra. Otras veces se sonreía y esperaba a ver que le deparaba el día, disfrutando de ver cómo cantaban los pájaros o qué tenía que contarle de nuevo Benito Pérez Galdós.
Un día se levantó, se rodeó de fotos antiguas de sus seres queridos y esperó. No sabía a qué esperaba, pero precisamente era el tiempo lo que le sobraba, lo menos valioso que tenía que para otros lo es todo. El habría hecho lo que fuera por regalar su tiempo a otro que lo necesitara más, pero como bien sabía esa decisión no estaba en su mano.
Después de derramar un par de lágrmias se dirigió lentamente, cargado de fotos y recuerdos, a la caldera del agua. Era una caldera de las que funcionan quemando gas. Muy despacio abrió el gas sin encender el calentador, todas las ventanas estaban cerradas. Dirigió su silla de ruedas hacia su esquina favorita, y volvió a observar todos sus recuerdos, todas sus fotos, toda su vida.
El Sol le daba de soslayo, proporcionándole una temperatura templada que tanto le gustaba, en una semipenunmbra. No le daba miedo abandonar el mundo por la puerta de atrás, no tenía otras aspiración que la de reunirse con aquellos que de verdad quería, lo que para él de verdad importaba. Lentamente cerró los ojos embarcándose en un viaje que mucho tiempo atrás había deseado hacer. Pensando que la muerte se retrasa, que no quedaba más tiempo para la vida en su reloj.
La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
Jorge Luis Borjes
3月27日 Las palabras jamás han sonado bienEl verdadero significado de las cosas
se encuentra al tratar de decir las mismas cosas
con otras palabras.
Charles Chaplin
Hoy te quería hablar de un amigo que tengo. Es un chico un tanto extraño, escucha más que habla, y piensa demasiado.
Sus pesadillas son tan reales y terribles que teme dormir, su vida es tan deprimente que se detiene a llorar en las esquinas. Es real como la bruma que en ocasiones acaricia el suelo.
Hablar de la muerte le hace flaquear las piernas, la teme más que a nada. La vida le hace temblar los labios, su inmensidad, sus incógnitas...
Él piensa que hablar bonito no es hacer poesía, lo es tan sólo tratar un tema hermoso. Compadece a los hombres de madera, y a los que por corazón tienen un músculo que bombea sangre, que para él no es lo mismo. Arrastra los pies en dirección al futuro, llevando al pasado en sus bolsillos, en lo profundo de sus ojos y en los gestos de su cara.
Opina que no abre fronteras aquel que se encierra en casa, ni vive el que agacha la cabeza. Tampoco ama el que evita las miradas, el que observa la vida desde lejos. No es humano aquel que apreta los puños y que maldiciendo calla.
Teme tanto como añora y ama. No sabe escuchar algo sin preguntar el porqué. Es posible que sea imbécil, también lo es que sea hijo no deseado de la ingenuidad.
No duerme porque ha de dejar de pensar en todo aquello que le importa. Para él, no pensar es como dejar que un atleta vaya en silla de ruedas, permitir que se forme una llaga allí donde nada se cura.
Si olvida algo de su vida, su alma se estremece, y la realidad cae por unas escaleras que nunca acaban. En tu casa y en la mia no hay fronteras para las mentes abiertas de los dadaístas que continuan vivos, son espacios huecos la imaginación de los que viven entre cuatro paredes conformadas por su estrechez de miras.
Abre los ventanales de nuestras conciencias con la mano vendada y débil, pero lo que despierta en cada uno de los que le rodeamos es mayor que todo lo que pueda hacer que se erize la piel.
Dudar de unas bases que nadie tenemos, que todos creemos bien sentadas, es su objetivo. Con una leve mirada y un par de palabras puede echarte el mundo encima, puede hacer que dudes de tu propia existencia, de lo que crees que estás haciendo aquí.
También me dijo que para aquel que algo teme, en la noche todo son ruidos. Que para aquel que se enamora todo son señales. Que para aquel que busca dormir, todo son molestias.
Él opina que siempre se tiene algún problema, no habla mucho pero cuando lo hace sabe hacerse escuchar, que cuando no se tiene se inventa, y que cuando ya se está metido en dicho problema es el más terrible de todos los que nos ha podido pasar.
Desea que pase el tiempo para acumular recuerdos y para añorar algo más y para olvidar algo más y para temer algo más. Todo es uno, los sentimientos se juntan en nosotros, y todos son igual de necesarios. El que no llora no es feliz.
Desconoce la palabra mentira, confía ciégamente en todo lo que le pasa y se le dice. No sabe arrastrarse por el suelo ni lloriquear con algún propósito. Todo lo que siente es tan cierto como la realidad misma, todo lo que te dice lo siente y lo cree.
Igual no confías en la existencia de tal sujeto.Igual nada de esto haya si quiera merecido la pena. Igual no queda nada entre nosotros que no signifique algo, que todavía deba ser recordado. Igual nos engañamos a nosotros mismos a cada paso que damos, a cada beso que nos guardamos bajo nuestra fría apariencia.
Él es el que tan sólo teme al propio miedo, aquel que sólo ama los bellos sentimientos, aquel a quien tan sólo ciega la oscuridad, y a quien sólo desquician las mentiras.
Aquel que opina que lo más importante son los sentimientos y las emociones, no las palabras, que tan sólo los definen.
No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos.
Hermann Hesse
3月5日 WIND UP
2月13日 Del Carpe Diem"Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo, y todos más me llagan, y déjanme muriendo un no sé qué que quedan balbuciendo." San Juan de la Cruz
Continúo oyendo ese murmullo, es el qué dirán, lo que cuaja en las mentes ajenas y que me detiene súbitamente hasta el respirar. Es la molestia que crea en mí ese no saber vivir la propia vida, ese vivir a traves de otros, esa existencia a media pensión...
Pero nunca me da tiempo a ensoñarme demasiado, pues como ahora siempre acabo cayendo por el vacío que se crea en el espacio cuando te miro directamente a los ojos... pero aquí me tienes, analizando mi vida punto por punto, y esque la miel no se hizo para la boca del asno, y a quien no aprovecha los buenos momentos la vida nos cierra de un portazo el acceso a la felicidad, y nos encontramos de nuevo en la calle de la mediocridad, preguntándonos qué demonios hacemos aquí, y por qué estamos en el suelo...
A veces nos levantamos de nuevo, a veces no, y perdona que sea tan general pero no sé hablar de otro modo... es posible que sea mi forma de ser.
Aún así sé lo que quiero hacer cuando quiero hacerlo, intento que nada me detenga, pero nuestros brazos son cortos y nuestra capacidad limitada; ponle alas al ser humano y lo matarás.
No es necesario ser un gran poeta para opinar de la vida, que es más bien cosa de gente como tú y yo... vivir es un tema de los que viven, de todos y cada uno de nosotros. Pero anda sin que te estorbe el canto del pájaro o el murmullo del agua, pues frenar nuestros pasos es lo más equivocado que podemos hacer...
Sin engañarte digo que hoy puedes estar en la "cima" de nuestra sociedad, pero mañana puedes encontrarte en el fango, aunque si es así espero no faltar a tu lado, nunca me importó mancharme un poco.
El arte más interesante es el de tararear lo que piensas, si nunca lo has probado canta conmigo un rato, es lo más estúpido que he hecho en mi vida, y probablemente no tenga ningún sentido... pero anima en esos momentos en los que tanto se necesita.
Es esa caída contínua, ese sinvivir, ese no dejar de movernos por miedo a la vida de verdad, esa risita por lo bajo, esa mirada que entrenas en el espejo, esa mancha en el mantel, esa coincidencia que te hace sonreír... porque eso es la vida, eso y nada más. Para que nunca acabe el sueño, para que nunca acabe la vida, dame la mano, acompáñame, quiero recorrer el camino contigo una vez más, antes de que acabe la noche... 2月7日 Hablar por hablarBueno, pues lo de siempre, que cada vez me cuesta un poquito más sonreír, y no es porque no quiera eh? Ten eso muy en cuenta... ya sabes, cosas mias... para que luego digan que pensar no es lo mío. Aún así hay razones, y muchas, es tan sólo algo psicológico.
Hay muchos causantes, pero en realidad es un poco de todo; bueno, ya sabes, esas preguntas que se me ocurren por las noches, dormir nunca fue lo mío... aunque hay algo verdaderamente que sea lo mío? Bueno, voy a dejar de ponerme melancólico, perdona que no me exprese con palabros rimbombantes y más precisos, yo tan sólo escribo como hablo; ... incluso podría decirse que hablo como escribo.
No soy de esos tipos que vayas a recordar por una frase que suene bien y cargada de valores, se me da mejor hablar de algo sin cuidar la forma de decirlo; podría intentarlo, pero... bueno déjalo.
Y no es que no me dé cuenta de las cosas que pasan, y ya sé que piensas que paso flotando por la vida, pero todo me cala hondo, hasta cierto punto; las palabras pueden hacer más daño de lo que aparentan, y aunque no lo parezca, cuando yo digo algo no lo digo por decir.
Prefiero ensoñarme por la noche pensando en mis cosas, a estar contínuamente buscando las bases de los pensamientos de otros, midiendo las profundidades de sus almas con un cuentagotas y un vaso... bueno, cosas mías...
Habrá que resignarse a la normalidad y al paso del tiempo y a la inhóspita realidad... la verdad es que quizá sea mejor ásí... Tan sólo quería decir que lo más que nos puede pasar a todos y cada uno de nosotros, es lo que nos podemos imaginar; la "realidad" muchas veces decepciona, aunque no creo que sea culpa de nadie... en nuestras imaginaciones ponemos el listón muy alto; y la verdad es que puede que sea mejor así...
Puede que suene algo imbécil, pero me parece muy poético, el horizonte más lejano que hay, no existe, es el que inventamos en nuestra imaginación... ya sabes... cosas mías...
Y tienes que saber que querer no es poder, y que existe una gran barrera entre lo que aún no se ha hecho, y lo que se quiere hacer... que todo depende de lo que nosotros hagamos, que el futuro aún está en nuestras manos y que no tenemos que olvidarlo... tan sólo digo lo que pienso...
Y a pesar de lo que nos pase, las gaviotas no dejan de emigrar, ni tampoco deja la tierra de girar, ni nada deja de hacer nada. Como ya te he dicho, creo que nunca digo nada por ninguna razón, así que si me disculpas te contaré algo; más de una vez, entre susurros y en momentos concretos me he descubierto a mi mismo pidiéndole al Sol que detuviera su avance, que congelara el tiempo para mi, y la mayoría de esas ocasiones el gran Ra me sonríe. 2月1日 Blind Willie McTellBlind Willie McTell
Seen the arrow on the doorpost Saying, "This land is condemned All the way from New Orleans To Jerusalem." I traveled through East Texas Where many martyrs fell And I know no one can sing the blues Like Blind Willie McTell
Well, I heard the hoot owl singing As they were taking down the tents The stars above the barren trees Were his only audience Them charcoal gypsy maidens Can strut their feathers well But nobody can sing the blues Like Blind Willie McTell
See them big plantations burning Hear the cracking of the whips Smell that sweet magnolia blooming (And) see the ghosts of slavery ships I can hear them tribes a-moaning (I can) hear the undertaker's bell (Yeah), nobody can sing the blues Like Blind Willie McTell
There's a woman by the river With some fine young handsome man He's dressed up like a squire Bootlegged whiskey in his hand There's a chain gang on the highway I can hear them rebels yell And I know no one can sing the blues Like Blind Willie McTell
Well, God is in heaven And we all want what's his But power and greed and corruptible seed Seem to be all that there is I'm gazing out the window Of the St. James Hotel And I know no one can sing the blues Like Blind Willie McTell
Una de las obras maestras de un gran genio de la música y hasta de la poesía, una canción melancólica... de las mejores que hay para mi gusto.
El genio se hace llamar Bob Dylan.
Saludos a todos!! 1月16日 Morir en la SombraSabía que le quedaba poco tiempo, pero jamás se le ocurrió que ya se le había escurrido todo el que le quedaba, hasta que él mismo, Jean Delacroix, vio como sus inmediatos e indeseables perseguidores, entraron armando escándalo en el pequeño y conchambroso salón en el que había ido Jean a disfrutar de un baile.
Todo empezó hace bastante tiempo, cuando en una pequeña población del norte de Francia, Jean se enamoró de una joven, siendo él también de esta edad. A pesar del ciego e intenso amor que le profesaba, nunca se atrevió a insinuarse o a ir más allá de una simple amistad; a pesar de esto, le defendía de todo aquello que puediera sucederle, sin parecer más presente que un observador extraño. Todo cambió con la invasión nazi de Francia, se pasaba verdadera hambre, y ella se metió en la resistencia. La resistencia apenas tenía capacidad real de acción, pero en ella sentían que hacian algo por que la invasión terminara. Jean, también se alistó en la resistencia, para estar más cerca de ella y protegerla en todo lo que pudiera.
Todos estos recuerdos eran todavía confusos para Jean, se perfilaban como con una fina pluma en su memoria, aunque en realidad, casi tan sólo recordaba el presente de su vida, todo el resto se asemejaba una bruma en su recuerdo, casi olvidándolo todo tal como iba pasando su vida ante sus ojos; el invisible punto que en su transcurso hace que el futuro se convierta en pasado, para él también transformaba las vivencias de futuras (o por suceder) en olvidadas (o jamás sucedidas).
Después de alistarse, pasó un tiempo de relativa tranquilidad, pero en seguida tuvo que cometer temeridades para sacarla a ella de algún apuro o de alguna situación arriesgada para la vida que tan preciada le era; temeridades que acabaron por hacerle indentificable para la inteligencia militar nazi encargada de suprimir posibles agrupaciones de resistencia a la ocupación.
Precisamente, se encontraba en el salón de baile con algunos de sus compañeros de la resistencia y demás conocidos, habiendose escapado recientemente varias veces de las manos de los inspectores alemanes, cuando irrumpieron en el pequeño salón cuatro hombres y un inspector bien armados. Jean no dudó ni un sólo instante, iban a por él.
Después de mirar fíjamente a los ojos del inspector, que le reconoció en seguida, se levantó y se dirigió a uno de los habitáculos anexos al salón ( habitáculo que hacía las veces de aseo), seguido por la inquisitiva mirada del inspector. El recorrido, aunque breve en la distancia, se le hizo eterno, ya que en el tiempo que duró el pequeño tránsito detuvo su mirada en cada pliegue de los viejos trajes que vestían los invitados al baile, en cada grieta que surcaba con altivez las desvencijadas paredes, en cada baldosa levantada, en cada agujero de ratones... como intentando quedarse con algo de todo ello, queriendo formar parte de aquello a lo que nunca perteneció. Pero al fin llegó al pequeño "aseo".
Una vez dentro, cerró la puerta con cerrojo y miró su reflejo en el sucio cristal que colgaba de la pared. Todavía era jóven, le gustaba observar sus ojos repletos de vacío y decepción de la vida, su desilachado traje y su descolorida camisa; nada de eso iba a servir para salvarle, él que no había hecho nada más que salvar a un ser querido... ¿así iba a acabar? No había nada de lo que había hecho que lograra recordar, nada, que hubiera merecido la pena, hasta que la conoció a ella; había vivido en la sombra, sin vivir realmente más de lo que vive una piedra o cualquier otro ser inerte, pasando de largo de esquina en esquina, sin destacar.
De repente se dio cuenta que estaba llorando, pero no con tristeza, sino con amargura; un lamento que le venía de dentro, como una enfermedad, que no ceja en su emepño, que puede matar del dolor que hace sentir, que taladra el alma a cada lágrima, a cada sollozo... era la primera vez que lloraba, pero no era por el hecho de no haber hecho nada en su vida, ni por el hecho de haber dejado pasar las oportunidades que se le habían brindado... era porque había un ventanuco en el baño, una pequeña ventana que daba a la calle, y estaba abierta. Podía pasar perfectamente por ella y salir de nuevo a la calle, pero él sabía a donde le llevarían sus pasos en la calle, en la sombra, en la cruel y amarga oscuridad; esa era la razón por la que lloraba, su vida pasada y futura, una vida gris y tediosa. El dolor que sentía era mayor que la más terrible de las torturas, literalmente se estaba muriendo de pié.
LLoraba porque había decidido que se habían pasado sus días de vivir en la sombra, y porque toda historia termina, porque su destino le había llamado a la puerta y él no iba a ser descortés...
Salió del baño, los soldados le estaba esperando en la puerta, el inspector se había permitido darle un momento de reflexión, pero eso qué más daba. No hubo forcejeo, Jean se entregó por las buenas, sin mediar palabra mostró sus manos para que le esposasen. Cuando se acercaban a la puerta, el inspector le dijo en una alemán que apenas entendió, y que no le inspiraba otro sentimiento que desconfianza, que le conseguiría una muerte sin torturas. Al parecer le fusilarían rápidamente y sin un dolor prolongado, pero Jean no escuchaba, estaba consumiéndose lentamente, paso a paso, por su elección. Antes de cruzar la puerta que daba a la calle, la poca conciencia que le quedaba al desdichado obligó a los ojos a fijarse en la pista de baile, pretensión que le costó un gran esfuerzo. Cuando hubo centrado su mirada en el centro del salón, la vio a ella, estaba resplandeciente, más hermosa que nunca, ni tan siquiera sabía que Jean iba a ser fusilado o algo peor, y tal vez ni siquiera que existía, mientras que él lo había dado TODO, que relativamente era demasiado poco. El Desdichado no pudo más, gritó por causa del dolor que perforaba su espíritu y antes de morir saltó lo más cerca posible de a la que tanto había amado, muriendo igual que había vivido, desconocido, en medio de un salón lleno de gente que ni siquiera se molestaba en mirarle, literalmente en la sombra.
Ella ni tan siquiera se inmutó, con un galante de moda en la localidad estaba bailando un baile de los más innovadores.
Él estaba en el suelo del que ya no se volvería a mover, ella bailaba de puntillas.
1月3日 La Utilidad de un Ser HumanoRealmente tiene alguna utilidad práctica el ser humano?? Es la pregunta que me he hecho antes de comenzar a escribir... inquientante no?
Bueno, voy a pasar directamente al grano, para mí el ser humano es más que sonrisas de autosuficiencia y superficialidad sin fondo... es decir, más que un interesante escaparate de cartón piedra; pero, no necesariamente la utilidad del ser humano tiene que ser algo cargado de valores...
Voy a explicarme correctamente, para mí, la utilidad de un ser humano (o al menos una de las que mucha gente hace gala) es hacerse notar, basada en la ley del pisar sin ser pisado. Esta ley que he descubierto tras mucha experimentación, es comparable al hecho de intentar subir a lo más alto de un montón de gente, que sería nuestra sociedad, pisando a los que tienes al lado para auparte a la cima... para que? Para ser el que más se vea en los otros montones... realmente inquietante verdad??
Pues bien, no sólo existe esa utilidad, algunos seres humanos sirven para aparentar ser alguien importante (ya que no están muy familiarizados con la ley del pisar sin ser pisado), o los que se aprovechan del resto... y esto no acaba aquí...
Por suerte también existen otras utilidades, algunos son felices únicamente aprendiendo de la vida, superándose a sí mismos, descubriendose a sí mismos y a otras personas... pero que están en la parte inferior del montón para algunos, aunque para mí no necesitan pisar a nadie para que les vea. 12月27日 No te quedes callado.Hablar es elegir, elegir es hacer tu propia vida, es andar tu camino, levantar la casa de tu vida, escribir en el libro de tu historia...
Si no hablas no eliges, si no eliges lo que quieres hacer con tu vida no vives ni eres tú mismo el que se levanta cada mañana... Hablar es dar muestra de que existes, de que deseas vivir y seguir, de tu ansia por avanzar hacia delante en el sendero, abrir nuevas ventanas, recorrer nuevos caminos, esquiar fuera de pista, hallar nuevas fronteras...
El hecho de no hablar, tan sólo es elegir el camino fácil, dejar de ser por miedo a las consecuencias, no defender quien eres ni lo que eres, es ser cobarde para con la verdad, para contigo mismo ,para con todo el que te rodea y para los que creen en ti...
Nunca cuando puedas decir lo que piensas bajes la cara de vergüenza por lo que te dirán, o por lo que se pueda decir de ti. Es preferible alterar a un par de retraidos mentales que traicionarte a ti mismo, la persona con la que convives día a día, la persona de la que siempre te puedes fiar, y que no te abandona por mucho daño que le hagas.
Dar tu opinión es encender una estrella, muchos pueden ignorarla, pero sigue estando allí...
11月14日 Wish You Were Here"So, so you think you can tell Heaven from Hell, blue skies from pain. Can you tell a green field from a cold steel rail? A smile from a veil? Do you think you can tell? And did they get you to trade your heroes for ghosts? Hot ashes for trees? Hot air for a cool breeze? Cold comfort for change? And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage? How I wish, how I wish you were here. We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year, Running over the same old ground. What have you found? The same old fears. Wish you were here."
Para que no me asalten los poetas de alma envenenada en las esquinas, para robarme el corazón y despojarme de la felicidad, porque nunca alcancen mis copias de las llaves del cielo, porque nunca me encuentren cuando me pierdo queriendo... para que nunca se acaben los buenos momentos...
Para que no hablemos cuando debemos callar, para que seamos nosotros mismos a cualquier hora, en cualquier lugar... por éso escribo este mensaje... Añado la letra magistral de Pink Floyd de la canción Wish You Were Here... Para que todos podamos convertir en una verde pradera un frío raíl de acero... 10月26日 Haciendo un poquico el tonto...Estabamos por el C.E.I. y decidimos hacer un poco el tonto... para variar un poquejo... así que adjunto una foto de todos salimos más o menos "normales"... Venga, saludicos!! En la foto salen dos libros, a ver quien adivina de quien son... |
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